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CENTROS DE INTERPRETACION DE LA RIA DE VILLAVICIOSA

En la Ría de Villaviciosa concurren cuatro grandes tipos de medios naturales: las playas y dunas, el estuario, los acantilados y la rasa costera. El grupo faunístico de más fácil observación en la Ría de Villaviciosa es el de las aves acuáticas, la mayor parte migradoras. Los estuarios son medios de gran interés para éstas, por la diversidad de recursos alimenticios que ofrecen, peces, crustáceos, moluscos, gusanos, etc y por la abundancia de éstos. 
La mayor parte de las aves acuáticas son migradoras. La migración les permite utilizar aquellas áreas que ofrecen gran riqueza de alimentos en ciertas épocas del año, pero resultan poco hospitalarias o completamente inhabitables en otras. Este hecho explica que espacios de muy pequeño tamaño puedan soportar puntualmente enormes poblaciones de aves. Las rías de la costa cantábrica desempeñan un papel crucial para las poblaciones migradoras de aves de Europa. El litoral cantábrico es el refugio de invierno de algunas especies y ocupa una situación intermedia en las rutas migratorias que siguen muchas otras desde sus áreas de cría en la Europa septentrional hasta sus cuarteles de invernada en África, constituyendo un área de enorme importancia como lugar de descanso y engorde de las aves antes de continuar su viaje.

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La presencia de aves migradoras es especialmente frecuente durante la primavera, cuando éstas se dirigen a las áreas de cría situadas al norte y durante el otoño, cuando las aves regresan con su prole a latitudes meridionales. La primera de las migraciones se denomina prenupcial o paso de primavera y la segunda postnupcial o paso de otoño.
El periodo en el que la Ría alberga menor número de aves es el verano. Las especies acuáticas que nidifican en nuestra región son muy pocas y, en esta época, la mayor parte de las aves ha abandonado ya sus áreas de invernada para dirigirse a las zonas de cría situadas al norte. Durante el invierno, la presencia de aves es variable en función de las condiciones climatológicas, pues frecuentemente a las que invernan en el litoral cantábrico se suman algunas de las especies que lo hacen en las costas de la Europa occidental, cuando sobrevienen temporales extraordinarios u olas de frío, son las denominadas fugas de tempero. Esta circunstancia se ve favorecida por benignidad climática de nuestras costas, debida a la influencia de la corriente cálida del Golfo. Entre las aves acuáticas presentes en la Ría pueden diferenciarse tres grandes grupos: limícolas, garzas y nadadoras.
Las limícolas se caracterizan por su adaptación a la alimentación en los fondos fangosos del estuario. Algunas, como el Correlimos Común o el Chorlitejo Grande, son de patas y picos cortos, por lo que se alimentan removiendo el fango en zonas de aguas muy someras. Otras como el Zarapito o las Agujas disponen de largos picos que les permiten alimentarse en zonas de aguas más profundas. Las diferentes especies de limícolas son, con mucho, las aves más abundantes en la Ría. Entre las que invernan destacan el Chorlito Dorado, la Avefría y la Agachadiza Común, que aparecen ligadas a los bordes húmedos del estuario: prados encharcados, porreos, etc. El Chorlitejo Grande, el Correlimos Común, el Archibebe Claro o la Aguja Colinegra, en cambio, son especies muy ligadas a las llanuras fangosas de la marisma halófila. Entre las aves que aparecen casi exclusivamente durante los pasos migratorios y rara vez en invernación destacan el Vuelvepiedras, el Correlimos Tridáctilo, la Cigüeñuela, el Alcaraván y la Avoceta, más frecuentes en el paso de primavera, o el Combatiente y la Agachadiza Común, más frecuentes en cambio en el paso de otoño. La mayor parte de ellas utilizan como área principal de descanso el islote del Bornizal, desplazándose a las llanuras fangosas para alimentarse durante la bajamar. Sólo las especies ligadas a medios menos salinos como el Chorlito Dorado, la Agachadiza Común o la Avefría aparecen con mayor frecuencia en los porreos. 
La Agachadiza, por ejemplo, utiliza los cañaverales como lugar de descanso, desplazándose al atardecer a las llanuras fangosas para su alimentación. 
Al pasear por los porreos es fácil levantar en vuelos zigzagueante grandes bandadas de estas aves. 
Especial mención debe hacerse del Zarapito Real, especie protegida por la normativa autonómica y que parece nidificaba en los porreos en la década de los setenta. No se tienen noticias de cría en los últimos veinte años. Sin embargo, se observan nutridos grupos invernantes y su silueta se ha convertido en la imagen institucional y logotipo de la Reserva.
Las garzas que aparecen en la Ría pueden corresponder a dos especies: la Garceta Común, de menor tamaño, color blanco y muy nerviosa; y la Garza Real, de color grisáceo, mayor tamaño y muy tranquila.
En ambos casos se trata de aves pescadoras, de patas, cuello y pico largos, lo que les permite alimentarse en zonas de cierta profundidad.
Las nadadoras son aves de patas cortas y palmeadas, adaptadas a la natación y el buceo. 
Las más frecuentes son las del Orden de los Ansares, anátidas o patos, especialmente el Ánade Real, el Ánade Silbón, el Ánade Friso y el Pato Cuchara. 
Todas ellas utilizan como área de descanso los cañaverales de carrizo de los porreos, desplazándose a las áreas cercanas para alimentarse de vegetales e insectos. 
Las nadadoras requieren de aguas libres donde poder nadar y el estuario de Villaviciosa, con escasos aportes de aguas durante la bajamar, no presenta condiciones adecuadas para ello, por lo que, al contrario que en rías como la del Eo o la del Nalón, es difícil avistar grandes bandadas de patos. 
La época más propicia para la observación son los meses de octubre a diciembre, durante el periodo de la migración postnupcial.

 


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