Incluimos aquí el reinado de Alfonso III el Magno (866-910), que recibió influencias directas visigodas, debido al contacto con esas construcciones al ser repoblada la península con el avance cristiano y el repliegue musulmán, aunque otros autores hablan de un estancamiento o aislamiento del arte astur.
San Salvador de Valdediós es un templo de tres naves cubiertas con cañones axiales, cabecera triple, con cámaras abovedadas por encima de los ábsides cuadrados y pórtico lateral añadido posteriormente, que se convirtió en una constante en la arquitectura hispana; en las ventanas hay calados de piedra con dibujos como las cadenas de las coronas de Guarrazar.
San Adriano del Tuñón poseía una estructura de tres naves, separadas por pilares, pórtico tripartito y cámaras en los extremos de las naves laterales. Este templo es el que más se aparta de las tradiciones del arte astur clásico.
Pertenecen también a este periodo San Salvador de Priesca, Santiago de Gobiendes y San Pedro de Nora.