Hay varias leyendas sobre este personaje. Algunos le dan el nombre de Azael, otros de Artapán. Cuenta la leyenda que este hombre partió junto con los otros tres a venerar al Niño Dios pero por detenerse en su camino a ayudar a los demás, gastando a veces parte del regalo que daría al Mesías. Su camino se alargó tanto que la primera vez que vio a Jesús fue el día de su crucifixión.
Llegó finalmente a Jerusalén un viernes antes de la Gran Fiesta de la Pascua, la gente estaba alborotada. Comentaban que un rabino llamado Jesús agonizaba en el Gólgota. Azael o Artapán ya muy anciano supó de quien se trataba y llegó casí a rastras como si él mismo hubiera cargado la cruz. Se dirigió hacia el agonizante Jesús y susurró: «Perdóname. Llegué demasiado tarde». Desde la cruz escuchó la voz del Hijo de Dios que decía: "Hoy estarás conmigo en el Paraiso.