| Gijón conserva vivo su pasado romano a través de las intervenciones realizadas en el Parque arqueológico de la Campa de Torres, uno de los principales poblados fortificados del norte de España (anterior al 490 a.C.) y, sobre todo, en el recuperado complejo termal de Campo Valdés, edificio público que data de finales del s. I d.C.
Durante la Edad Media, se mantiene una ocupación del territorio constatada por la iglesias románicas fechadas en los siglos XII y XIII. La fundación de la Puebla en 1270 implica una expansión urbana que se verá frenada a finales del siglo XIV, cuando Gijón se convierte en escenario de los conflictos de los Trastámara y tiene lugar la destrucción casi total de la ciudad.
En el siglo XVIII, el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos traza los ejes del desarrollo de Gijón. El proceso de industrialización, a partir de la mitad del siglo XIX, convirtió a la ciudad en el centro industrial de Asturias con el potente Puerto de El Musel, astilleros y abundantes instalaciones fabriles.
La progresiva modernización de la población y las excelentes condiciones naturales de la misma han hecho de Gijón una ciudad que, con un potente sector servicios y una buena oferta cultural y deportiva, atrae un creciente número de visitantes. Gijón se esfuerza en estos comienzos de siglo en conservar su remoto pasado histórico y mostrarlo como ejemplo de su excelencia turística.

En Gijón existe la clara preocupación por cuidar y conservar las zonas de esparcimiento, por crear espacios amplios, y a la vez que acogedores, que revierten en un aumento de la calidad de vida, podríamos decir que es la naturaleza transplantada al entorno urbano. Amplias zonas de espacios abiertos se extienden por la ciudad, con parques y jardines que abarcan una superficie de cerca de 1 millón y medio de metros cuadrados. Céntricas y transitadas plazas como las de San Miguel, San Agustín, Europa, Begoña, y zonas ajardinadas más tranquilas, verdaderos pulmones verdes, como el Parque de Isabel La Católica, el Parque Inglés, Los Pericones, el Rinconín o el nuevo Parque Cabo San Lorenzo, distribuyen estos espacios de ocio por el casco urbano y alrededores, abriendo un amplio abanico de posibilidades para el disfrute de jóvenes y mayores, gijoneses y visitantes. Como broche de oro, cabe destacar el futuro Jardín Botánico de Gijón, en el entorno rural de Cabueñes. |