Situados muy cerca de la playa de Guadamía, se trata de un conjunto de varios bufones, algunos de gran potencia.
Los bufones son una experiencia sorprendente para el turista. Cuando están inactivos solo son un agujero entre las rocas del acantilado. Pero cuando están activos se oye en ellos al mar bramar. Por ellos sopla con fuerza un chorro de aire que esparce agua de mar pulverizada en un sin fin de gotas. Si tenemos suerte y está completamente activo veremos un chorro de este vapor elevándose con fuerza sobre nuestras cabezas. Pero cuidado son peligrosos. Debemos mantenernos a una distancia prudencial para evitar accidentes.
Un bufón está formado por roca caliza de montaña que al estar en un acantilado es erosianado por el mar desde abajo y el agua de lluvia o de ríos por arriba. Esta erosión forma cavidades kársticas. Cuando la marea sube llena el hueco produciendo la salida de agua al exterior por encima del acantilado, lo que provoca un chorro pulverizado de agua de mar acompañado por un sonido característico que es el que le da el nombre de bufón. Este bufido se produce periodicamente al compás del oleaje.