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El Jurásico asturiano ocupa un espacio bien diferenciado en la planta baja. Aquí se exponen las rocas que datan de aquella época, agrupadas en conjuntos o formaciones que reciben el nombre de la localidad o accidente geográfico más cercano al lugar donde estas rocas pueden ser observadas en las mejores condiciones. En el caso de Asturias, las formaciones del Jurásico reciben los nombres de Gijón, Rodiles, La Ñora/Vega, Tereñes y Lastres.

Los continuos cambios geográficos que tuvieron lugar en nuestra región a lo largo de los 58 millones de años de duración del Jurásico condicionaron la alternancia de etapas de dominio marino, caracterizadas por fósiles que representan a belemnites, amnonites, bivalvos, braquiópodos o reptiles nadadores, con otras en las mejores de Europa, tanto por su excelente conservación como por su abundancia y diversidad.
Destacan especialmente las icnitas de estegosaurio y aquellas de saurópodos con impresiones de la piel -ambas muy escasas a nivel mundial-, las huellas de pterosaurios, una ulna (equivalente a nuestro cúbito) de 1,25 de longitud perteneciente a un enorme saurópodo, así como los esqueletos parciales de un estegosaurio y de un cocodrilo marino.
Fuente: MUJA |