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Ribadesella posee en sus proximidades y, en parte, dentro de su mismo casco urbano, una riqueza como es el macizo de Ardines, donde se encuentra la Cueva de Tito Bustillo. El conjunto del macizo de Ardines reúne al menos 10 cuevas, de las que todas tienen restos de habitación del Paleolítico.
Tito Bustillo fue descubierta en 1968 por el grupo espeleológico Torreblanca, del que formaba parte Celestino Bustillo “Tito Bustillo”, quien murió días después del descubrimiento en accidente de montaña. Accedieron a la cueva a través de la sima Pozu´l Ramu, también llamada la Cerezal por encontrarse un cerezo en sus proximidades.
En 1970 se realizan las primeras excavaciones a cargo de García Guinea. Poco más tarde se haría el túnel de entrada a la cueva, lo que provocó la alteración de las condiciones ambientales originarias de la cueva.
A partir de 1972 comenzó a excavar A. Moure Romanillo; Y desde 1974 comenzaron los estudios sistemáticos dirigidos por Moure Romanillo y Rodrigo Balbín. Tito Bustillo tiene XII conjuntos grabados y pintados que se desarrollan a lo largo de 800 metros. Los autores entraban por el lado contrario al actual; allí se desarrolló la excavación que dio a conocer piezas de sílex, objetos de hueso, espátulas azagayas y arpones. Hacia el interior se encuentra la galería Principal, donde se suceden figuras de renos y caballos sobre un fondo de grandes figuras rojas de mayor antigüedad. Grabados y pinturas se superponen a lo largo de más de 10.000 años: desde el 25.000 hasta el 10.000 antes del presente. Hay otros dos paneles en la galería principal, con figuras de menor tamaño.
Las figuras se suceden a lo largo de la cueva, a los lados y en galerías laterales, como el conjunto de la Galería de los Caballos, donde se grabaron alguno de los más bellos del paleolítico aprovechando los resortes naturales de la pared. En el conjunto VII encontramos una de las pocas figuras de cetáceo que conocemos en el Arte Paleolítico, grabada sobre la pared en un trazo muy superficial raspado y acompañado de cabra y bisontes. Según vamos llegando al final de la cueva, aquel por el que ahora entran los visitantes, las figuras son más raras, y, posiblemente, más antiguas.
Al ascender por una galería lateral nos encontramos con la presencia de la única cámara conocida dedicada a la figura y al sexo femenino en el Arte Paleolítico. |