El ingeniero cántabro afincado en Gijón, Justo del Castillo, que recorría la geografía asturiana por razones de su cargo, investigó por primera vez esta cueva en 1881 documentando varios hallazgos, entre los que destacan 212 piezas líticas y 145 óseas que fueron enviadas a los Museos Arqueológicos de Madrid y Oviedo.
Posteriormente, fue excavada en 1912 y 1915 por el Conde de La Vega del Sella. Los materiales encontrados, pertenecientes al Magdaleniense, se conservan en el Museo Arqueológico de Asturias, en Oviedo. La cueva presenta abundantes y muy bellas estalactitas y estalagmitas.
Actualmente en proceso de investigación, no se puede visitar.