ASTURIAS ofrece en general un conjunto de materias primas para la cocina tan completo que no resulta fácil de igualar. No es sólo la calidad de estos géneros, sino también su enorme diversificación, lo que constituye una base incomparable para la buena salud de una gastronomía de primera.
No cabe duda de que no puede haber buena cocina sin el arte, la experiencia y los conocimientos de las diestras manos que saben obtener los mejores resultados de cada género alimentario; pero también de que es imposible hacer unos platos óptimos y brillantes si no se cuenta con la frescura y la mayor calidad de las materias primas a emplear en cada preparación. En ese sentido, nada mejor que un breve pero panorámico recuento de los más importantes géneros que ofrece el Principado a la hora de cocinar.
Una huerta fertílisima, de entre la que sobresalen patatas y cebollas, de excepcional calidad ambas. Las fabes asturianas son alubias especialmente aclimatadas a nuestro suelo, donde sólo se consiguen con idéntica finura. La berza, el repollo, la lechuga, el tomate, los guisantes arveyos, o las judías verdes fréjoles figuran entre los primores de nuestros huertos, por desgracia casi siempre familiares, para autoconsumo, y cada vez menos atendidos
Y, por supuesto, manzanas en un sinfín de variedades a cual más deliciosa, aunque no todo lo abundantes que sería de desear en los mercados. Las fresas y las cerezas veraniegas son especialmente recomendables, en sus variedades de Candamo y lavianas respectivamente.
Otro tanto puede decirse de los figos (higos) miguelinos. Avellanas, nueces y castañas han sido frutos tradicionalmente emblemáticos de Asturias. Hoy, aun conservando la calidad de siempre, su cultivo denota una dejación que habría que incentivar cara al futuro.
Fuente : Gastronomía popular Asturiana