Cabrales, cangas de onis, arriondas, los picos de europa, covadonga... montañas altivas y picos majestuosos, donde se siente la presencia del aguila y aun es posible saberse vigilado en la distancia, por las furtivas miradas del lobo.
Valles, ríos limpios y bosques como guardianes de leyendas ancestrales. Donde gentes, siempre hospitalarias, moldearon a través de los siglos un forma de vida, con raíces profundas en la tierra y en los sueños.
...y a lo lejos, como un eco siempre presente, el mar... el cantábrico, suave y dulce en decenas y decenas de largas playas y pequeñas calas, y salvaje y sobrecogedor en sus imponentes acantilados.
y mucho mas...
Huellas del pasado, desde la prehistoria, antes el jurasico, la impronta de las civilizaciones quedo patente en esta tierra, en sus cuevas, en sus monumentos, en sus museos, en cada piedra de sus caminos, en una gastronomía de reconocido prestigio... y en un pueblo que se abre al mundo y guarda con celo su naturaleza y su pasado.