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De Cornellana a la villa de Salas, el Camino remonta el curso del río Nonaya; avisa la fuente e iglesia de Santiago de Villazón en Quintana y burla el cauce fluvial por el puente de Casazorrina. Salas es otra típica villa itineraria. En ella se localizan la capilla del hospital de San Roque, la colegiata de Santa María la Mayor, templo gótico-renacentista levantado en el siglo XVI por el inquisidor Fernando Valdés Salas, cuyo espléndido mausoleo acoge, el palacio y la torre señorial de los Valdés, hoy Casa de Cultura, restaurante y hotel. Salas dispone de albergue de peregrinos. Una nueva subida, esta vez por la ladera de la sierra de Bodenaya, lleva el Camino hasta el alto de la Espina, desde donde se vislumbra un extenso paisaje de montañas de cumbres aplanadas, propio de la Asturias occidental. Aquí se produce el tránsito al concejo de Tineo, en donde atraviesa los lugares de La Pereda, pasando ante la capilla del Cristo de Los Afligidos; El Pedregal; Santa Eulalia y el campo de San Roque, cuya imagen datada en el siglo XV se cobija en  su ermita. Bajando por el Paseo de los Frailes, hace su ingreso en la villa de Tineo y llega a la parroquial de San Pedro, templo protogótico, muy reformado, que perteneció al desaparecido convento de San Francisco; en él se alberga un museo de imaginería medieval. Sin entrar en el casco antiguo de Tineo, la ruta jacobea toma la Travesía de la Torre, en la que se yergue la torre bajomedieval del palacio de los García de Tineo, hoy Casa de Cultura, y sale por la calle de La Fuente. En Tineo hay albergue de peregrinos, que porta el nombre del antiguo hospital de Mater Christi
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