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Ya en términos del concejo de Las Regueras, asciende al alto del Escamperlo, donde hubo hospital de peregrinos y hoy abre sus puertas un albergue, y se dirige a Valsera y Premoño, donde aún permanecen en pie la casa y capilla del hospital de Santa Ana. El Camino prosigue por la vega del río Nalón por el magnífico puente medieval de Peñaflor. En su margen izquierda, discurre ante la iglesia de San Juan, de origen románico, y atraviesa el caserío del pueblo de Peñaflor, antes de llegar a Grado.
Esta villa, cuyo trazado longitudinal evoca el paso de los peregrinos, tuvo murallas y un primer templo parroquial románico; dispuso también de hospital. En su tramo urbano, el Camino pasa al lado del palacio de Miranda, del siglo XVII, hoy Museo Etnográfico, y la espléndida capilla barroca de los Dolores. Sale por el barrio de La Cruz, ante la neoclásica fuente de Arriba y un gran crucero de piedra, afrontando seguidamente la subida al santuario de Nuestra Señora de El Fresno. A su descenso, la ruta jacobea se adentra en el concejo de Salas, alcanzando, por San Marcelo y La Reaz, la parroquia de Santa Eulalia de Doriga, donde se alzan la iglesia parroquial, de primitiva fábrica románica, y la torre y palacio de Doriga, construidos entre los siglos XIV-XVI. Sigue bajando hacia el río Narcea, cuyo cauce franquea en la actualidad por el puente de la carretera, adentrándose a continuación en Cornellana, donde se levanta el monasterio benedictino de San Salvador, fundado en el siglo XI. De su fábrica románica conserva la iglesia, la torre y la Puerta de las Osas. El monasterio es un conjunto barroco que cuenta con una monumental portada.
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