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¿Cuál pudo ser el motivo desencadenante de la insumisión de Pelayo?

La crónica "Rotense" dice que enamorado Munuza de la hermana de Pelayo, amores que éste no veía con buenos ojos, el gobernador decidió enviarlo a Córdoba "con el pretexto de una comisión". Aprovechando ésta ausencia, el musulmán se une en matrimonio con la hermana de Pelayo, provocando la reacción de éste. Hay quien opina, que se unió a ello, algún tipo de conflicto relacionado con el pago de tributos a los nuevos gobernadores musulmanes. Pelayo se ve forzado a escapar del acoso de las tropas encargadas de su captura y estan a punto de prenderle en Brece y logra ponerse a salvo cruzando el río Piloña, refugiándose en las estribaciones de los Picos de Europa, sintiéndose seguro en aquella fortaleza natural , "un gran monte cuyo nombre es Auseva", dice la Crónica rotense de Alfonso III, e "hizo correr sus órdenes por entre todos los ástures", alentándoles a la insumisión contra los dominadores musulmanes y siendo elegidos por aquellos "su príncipe". "A Sebastián" altera profundamente los pasajes, hace de Pelayo un caudillo elegido por la propia nobleza visigoda refugiada en la región. Lo más probable es, que aquella rebelión haya tenido una raíz popular, por otra parte los historiadores musulmanes Isa al-Razi e Ibn-Hayyan se refieren al caudillaje de Pelayo, sin aludir para nada la intervención en ella de la nobleza visigoda. Según Sánchez-Albornoz y otros historiadores, indican que el comienzo de la rebelión y del principado efectivo de Pelayo sobre los ástures, debe situarse en el año 718, coincidiendo con el valiato de al-Hurr, año en el que tradicionalmente se venía datando el encuentro de Covadonga. Debió de mediar algún tiempo entre el estallido de la rebelión y las campañas emprendidas por los musulmanes para sofocarlas, pues a Córdoba no causaba ninguna inquietud, por lejana e insignificante y por tener empresas más urgentes que atender, como la consolidación del dominio sobre la Península y el avance por la antigua Galia Gótica. En el 721, es designado valí de al-Andalus para suceder a al-Samh, sucesor a su vez de al-Hurr y muerto en combate contra los francos, el yemení Anbasa, que regirá los destinos de la España musulmana hasta el 726. Es entonces cuando se decide la expedición de castigo para reducir a los rebeldes ástures y reintegrarlos a la obediencia

La expedición de castigo.

Debió de ponerse en marcha en la primavera del 722, la comandaba Alqama y figuraba entre sus acompañantes el obispo Oppa, dicen que era hijo del rey Vitiza, cuya fracción, enemiga de D.Rodrigo, apoyó la entrada de los musulmanes en la Península (tal como indicó José Luis). Los primeros encuentros entre los musulmanes y rebeldes, debieron ser favorables a aquellos, pero Pelayo y los suyos, buenos conocedores del terreno, se repliegan en el valle de Cangas de Onís, los atraen hacia la parte más angosta del mismo, cerrada ya completamente por el monte Auseva, último y ventajoso refugio de los fugitivos. Allí tuvo lugar el encuentro final y decisivo entre los musulmanes y los ástures, según las dos versiones de la Crónica de Alfonso III que nos habla de la "coba dominica" (Covadonga). Ésta versión la refuerzan los historiadores árabes. Los ástures dominaron el terreno desde la cueva excavada en la roca del monte Auseva, infligieron una derrota a las tropas musulmanas, muchos encontraron la muerte entre ellos el jefe Alqama y otros fueron hechos prisioneros, como el obispo Oppa. Cortada la retirada hacia Cangas de Onís, una parte de los musulmanes huyeron hacia el sur (Vegas de Buferrera y Enol, puertos de Ostón, cruzan el Cares, ascienden hasta Amuesa, Bulnes, puertos de Aliva y valle de Liébana, siguen el curso del río Deva hasta Cosgaya donde, dicen las crónicas, que hubo un desprendimiento de tierra/sliping/argayu, que sepultó a muchos musulmanes e hizo que otros perecieran ahogados, aunque las crónicas lo atribuyen a la intervención de la divina providencia. Munuza, conocedor del descalabro musulmán, huyó de la ciudad marítima de Gijón, trabando combate con los ástures y encontrando la muerte él y su tropa en el lugar llamado Olaliense, que lo ubican en el Concejo de Proaza, valle del río Trubia. Lo cual quiere decir que pretendían huir por la ruta más directa, que accedía a la calzada romana de La Mesa.

Después del triunfo.

No quedó ningún musulmán en las Asturias transmontanas, poblándose la tierra y restaurándose las iglesias, así aparece en la Crónica "a Sebastián" la figura del rey asociada a dos funciones:

La reorganización del poblamiento.
La tutela de la iglesia.
Pelayo establece el centro de poder en Cangas (Cangas de Onís), próximo a Covadonga, quizás por posible vinculación familiar a la zona, muy romanizada, y con toda seguridad, cristianizada antes de la insumisión. La propia geografía favorecía la elección, bien protegida por su proximidad a los Picos de Europa le daba carácter defensivo, ante posibles ataques.

Poco tiempo después se asocia con sus vecinos los cántabros. La versión rotense de la Crónica de Alfonso III dice:

<< Poco tiempo después (del encuentro en el lugar Olaliense) vino a Asturias Alfonso, hijo de Pedro, duque de los cántabros, de linaje regio. Tomó por esposa a la hija de Pelayo, llamada Ermesinda. Este junto con su suegro y tambien despues, logró muchas victorias. Y entonces, por fin, volvió la paz a la tierra >>.

Nada sabemos de esas posibles batallas a las que alude y de las que no se hace mención en la refundación erudita de esa crónica ni en la Albeldense. Tanto ésta como la crónica regia coinciden en la datación de la muerte de Pelayo en la era 775 (año 737), tras diecinueve años de reinado. Con posterioridad algunos escritos sobre incursiones musulmanas en terreno asturiano, así se citan las campañas dirigidas por Hisham I en 794 y 795 contra el reino ovetense, acaudillado entonces por Alfonso II el Casto, y que seguirán también en el retorno a sus bases sureñas..................

La tutela de la iglesia.

La monarquía ligaba así su suerte histórica a la religión, como ya pone de manifiesto la interesante donación del 812 que hace a Pelayo caudillo de los ástures y de los cristianos y custodio de éstos frente a los musulmanes. En la exposición del invierno del año 2.000 en la Real Colegiata de San Isidoro de León, titulada "MARAVILLAS DE LA ESPAÑA MEDIEVAL. TESORO SAGRADO Y MONARQUÍA", dá una idea de la FUERTE vinculación que había entre la monarquía y la iglesia, las joyas ahí expuestan eran en su mayoría donaciones de los reyes y eran impresionantes los cálices de oro y plata, las custodias con auténticas filigranas, pinturas, los célebres tumbos libros iluminados con los que la iglesia testimonia su gratitud por la munificencia regia, tesoros como La Cámara Santa de los reyes asturianos, etc..

"Desde que el rey era ungido, se convertía en el paladín de Dios en la tierra, sus enemigos eran tambien los enemigos de Dios". El historiador Jiménez de Rada , arzobispo de Toledo en el siglo XIII, interpretaba así las actuaciones de Pelayo y el futuro Alfonso I:

.......Si los monarcas asturianos heredaron el lábaro de los visigodos, en el que constaba el lema "Con éste signo vencerás a tu enemigo", durante la Reconquista los reyes hispanos siguieron utilizando el mismo emblema: "(el rey) ordenó que la enseña de la Cruz precediera su bandera y que fuera colocada en la torre más alta de la mexquita, para que delante de todos pudiera ondear junto a su bandera..........preparando todo lo que era necesario para que de mezquita se hiciera iglesia, expulsaron la superstición o herejía musulmana" (Crónica latina de los reyes de Castilla). Los monarcas asturianos trajeron reliquias de Tierra Santa como el Santo Sudario, crearon/desarrollaron las iglesias prerrománicas y obras civiles que son hoy son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad y promocionaron la realización de obras de arte como La Cruz de La Victoria, La Cruz de los Ángeles, el Arca de las Ágatas, etc...

BIBLIOGRAFÍA

a) Documentación actual seleccionada:

BESGA, A (2000). Orígenes hispano-godos del Reino de Asturias. Oviedo

CRABIFFOSSE, F. et al.(2.001). Covadonga. Iconografía de una devoción. Oviedo

RUIZ DE LA PEÑA, J.I. (1.995) La Monarquía asturiana (718-910). León.

SÁNCHEZ-ALBORNOZ, C.,(1.974). Orígenes de la nación española. Estudios críticos sobre la historia del Reino de Asturias, tomo II, Oviedo.

b) Documentación antigua:

ANÓNIMO. (754). CRÓNICA MOZÁRABE. Es la más reciente a los hechos. El autor se lamenta amargamente de la "pérdida de España" a manos de los invasores árabes, pero silencia los hechos de la resistencia astur.

CRÓNICAS HISPANO – CRISTIANAS ANTIGUAS, la llamada Albeldense y la de Alfonso III en sus dos versiones, "Rotense" y "a Sebastián", ambas escritas probablemente en Oviedo en el penúltimo decenio del siglo IX.

TESTIMONIOS DE ALGUNOS DIPLOMAS ASTURES. Entre ellos destaca la famosa donación de Alfonso II en el 812 a San Salvador de Oviedo.

TRADICIÓN HISTORIOGRÁFICA MUSULMANA. Representada por Ibn Hayyan e Isa al-Razi.

 

 


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