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El monte de Cea y La Mota de Cetín es un enclave privilegiado en cuanto a valor natural se refiere, ya que el aislamiento tanto geográfico (ya que se encuentra en el comienzo del desfiladero del río Manpodre), y por tanto también humano, han permitido que este paraje permaneciese prácticamente intacto en cuanto a la influencia de la mano del hombre. Todo esto da lugar a un privilegiado enclave de enorme naturalidad y valor ecológico, tanto para el concejo de Parres , como para la comarca del oriente.
En Cea y Cetín existen dos manchas arbóreas bien diferenciadas dentro de la masa boscosa, unas 120 hectáreas es una zona de repoblación con coníferas exóticas como: Abeto Douglas, Alerce, Pino insigne y Chamaecyprais, y 260 hectáreas de bosque de hayas y robles con gran espesura y con ejemplares de gran porte así como con hayas de retorcidos troncos que tomas singulares formas.
También pueden encontrarse otras especies autóctonas como mostajo, acebo, serval de cazadores, rusco etc. La fauna es muy numerosa en cuanto a especies que pueblan el bosque de Cetín, las cinegéticas como jabalí, corzo, venado, rebeco, zorro, liebre, arcea, etc., y otras no cinegéticas como el lobo, gato montes, ardilla, jineta, tejón, marta, lechuza, búhos, etc.
También se han observado en determinadas épocas varios ejemplares de Oso Pardo Cantábrico, los cuales se habrían introducido en Cetín provenientes del vecino concejo de Ponga donde hay catalogadas varias parejas pertenecientes a la población menos numerosa y por tanto más en peligro como es la población oriental de la Cordillera Cantábrica.La época recomendable para visitar Cea y Cetín es a mediados o finales de otoño cuando el bosque toma tonos rojos ocres y marrones, o bien un día soleado de primavera después del brote de las hojas de las hayas.
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