Son esas noches oscuras, con rayos , y de tormenta,noches de agua y ruido,con olor a cantabrico cuando las pequeñas anguilas buscan su hogar definitivo, Las angulas , apretadas en el fondo del colador para escurrir el agua antes de pesarlas en la báscula, cabrían en el hueco de las manos. Son diminutos fideos transparentes de cuatro ó cinco centímetros atravesados por el hilillo negro de la columna vertebral y rematados por los puntos de los ojos. Hace menos de un siglo había tantas que las daban de comer a los cerdos y hoy son tan escasas que se venden a precio millonario, está claro que, al menos aquí, a este ritmo, las angulas van camino directo a la extinción.