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En la Ría existen atractivos roquedales, playas y calas, hermosísimas ensenadas: Vilavedelle (con su castro), Linera (con perenne vocación y noble ejecutoria por la carpintería de ribera, que construyó allí urcas para la Armada Invencible y esbeltos bergantines). Se puede recorrer bien por tierra, a través de la treintena de kilómetros que la bordean, cerrada por el Puente de los Santos, que enlaza las riberas gallega y asturiana, desde la atalaya figuerense de San Román hasta la galaica capilla de San Miguel; ó bien en barca, disfrutando de la bahía, espejo cambiante de luces y marejadas.
El mítico río Eo nace en Fonteo (Baleira de Lugo) y sortea alternativamente Galicia y Asturias, por profundos valles, meandros y parajes de insólita belleza. Al llegar a la localidad de Vegadeo, se convierte en ría, haciéndose más navegable, esparciéndose en una melodiosa ría con un promedio de 800 metros de anchura y casi 6 millas de longitud.
 La desembocadura de la Ría del Eo, en el Cantábrico, constituye uno de los estuarios más pintorescos y bonitos de España.
En 1958 se estableció la línea central del Río como divisoria de las Comunidades de Galicia y Asturias, sin embargo esta línea divisoria, más que dividir une aún mas estas dos comunidades.
La Ría está considerada zona húmeda de importancia nacional por sus elevadas poblaciones invernales de distintas especies de aves. Declarada Reserva Natural Parcial, vedada de caza, por el Plan de Ordenación de Recursos Naturales de Asturias (PORNA); como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), constituye un nidal y refugio de pájaros migradores y de invernada; y a nivel internacional forma parte del Convenio RAMSAR, al estar considerada un importante humedal. Lugar de interés comunitario (LIC) de la Red Natura 2000.
Atraídos por los cantos de las sirenas llegaron a las riberas del Eo los tritones, y embaucados por sus costas arribaron los romanos, los normandos, los balleneros y los piratas ingleses, quienes persiguiendo en 1719 a dos fragatas de guerra españolas, las hundieron en aguas del Eo bajo la Torre de La Atalaya, pese a los fuertes defensivos de San Damián y el Castelo D'Arroxo -testigos monumentales aún en pie-, y saquearon las villas costeras.
Aquí tuvieron consigna y aguada veleros de cruz, a bordo de los cuales la intrépida marinería del Eo ha domeñado los mares, los horizontes y los vientos de todos los continentes. Todavía atracan y zarpan de estos puertos barcos de pesca y cabotaje, además de lujosos yates de magnates, reyes, príncipes, jefes de Estado y casi a diario, los de recreo y deportivos.
La Ría es un permanente escenario acuático, en ella se pueden practicar todo tipo de deportes acuáticos: vela, windsurf, motonáutica, remo,.....
El Club de Mar de Castropol, a su vez organiza y participa en las diferentes regatas que se celebran durante todo el año, sobre todo en verano, destacando la Regata de Traineras "Trofeo Bandera Príncipe de Asturias".
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