El voluminoso Polacanto ("muchas espinas") se alimentaba de los helechos que cubrían el sur de Inglaterra hace 120 millones de años. Avanzando lenta y pesadamente sobre sus fuertes patas, vigilaba la proximidad de carnosaurios al acecho. En caso de peligro, se agazapaba para protegerse el vientre. La visión de sus placas óseas y sus púas desanimaba a muchos atacantes, que se alejaban en busca de un almuerzo mas tentador. Probablemente, el Polacanto mostraba sus impresionantes espinas como un escudo que cubría sus costados y su larga y pesada cola. En su pequeña boca había dientes afilados para desgarrar las hojas de las plantas.