El blasón de la villa de Avilés tiene por armas: una nao puesta a la vela en la mar, con una cruz sobre el mástil y con una sierra en la proa de la nao, quebrando una gruesa cadena en un campo sangriento.
Su origen según los tratadistas, está en la participación del marino avilesino Rui-Perez, en la flota de Castilla con una nave en cuya proa llevaba una sierra con la cual destrozó el puente que unía las torres del Oro y que obstaculizaba remontar el Guadalquivir, permitiendo su rotura y la conquista de Sevilla por el rey Fernando VII el Santo en 1.248