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Los vecinos de Luanco recorren con sus ramos el
muelle pesquero y reciben la bendición que se imparte
desde el balcón de la Cofradía de Pescadores. Otro
enclave que vive con máximo fervor el Domingo de Ramos
es Villaviciosa, donde el tamaño de los ramos de
«lloréu» (a veces árboles enteros) hace que no cojan
dentro de la iglesia. Pasado el Domingo de Ramos, el
protagonismo de la Semana Santa asturiana se traspasa a
las decenas de cofradías que en todos los puntos de la
región conservan viva la llama del culto a las imágenes,
sea en las iglesias o en plena calle.
Si de
procesiones se trata, Avilés es referencia inexcusable.
Hasta seis actos procesionales, a cual de ellos más
emotivo, tienen como escenario las calles de la Villa
del Adelantado. Destaca, por el sobrecogedor ambiente
que se llega a crear en ella, la procesión del
Silencio, con salida de la iglesia de San Nicolás de
Bari a las ocho y media de la tarde. En ella participa
la cofradía de San Juan Evangelista con el paso de la
Tercera Palabra, que es «bailado» frente al
Ayuntamiento.Otra localidad con una procesión del
Silencio digna de ser seguida es Cudillero. La
villa pixueta recuperó esta tradicional procesión
recientemente, dándole protagonismo a la Virgen de la
Soledad, que recorre las laberínticas calles de la
villa marinera acompañada por el único sonido del
susurro de los pies de los marineros que la portan.
También Candás
imprime a sus pasos de Semana Santa sabor marinero. El Sábado
Santo sale a la calle la Virgen del Rosario y lo hace
desde la Cofradía de Pescadores, en cuyos locales pasa
la noche. Una comitiva civil se une a la religiosa a la
altura de la antigua Casa Consistorial, escenario del
encuentro de la Virgen con Cristo resucitado. La
parroquia de Besullo (Cangas del Narcea) mantiene
viva una tradición ancestral. En la noche de Sábado
Santo, antes del comienzo de la misa crismal, se
enciende una hoguera ?«fumaza»? que ya no dejará de
chisporrotear en toda la noche. Alrededor de las llamas
se congregan los vecinos y visitantes, antaño para
danzar y comer un pan dulce conocido con el nombre de «bocho»,
actualmente sólo para dar cuenta del manjar. Las
campanas de la iglesia acompañan el ritual.
En Gijón
procesionan el Viernes Santo tres pasos: la Santa Vera
Cruz, la Virgen Dolorosa y el Santo Sepulcro. Las
imágenes, todas recuperadas después de la guerra
civil, son auténticas obras de arte expuestas por un
día a los ojos de miles de fieles.
En el
Oriente tiene fama bien ganada de espectacularidad en
Semana Santa la localidad de Infiesto, donde en
la noche del Jueves Santo sale a la calle una procesión
con cuatro pasos organizada por la cofradía del Cristo
de la Misericordia
Luarca y
Piantón (Vegadeo), por último, concentran las
procesiones más multitudinarias y devotas del occidente
astur. La Semana Santa valdesana está marcada por la
espectacularidad paisajística del triángulo:
cementerio-La Atalaya-acantilados.
Texto: Francisco L.
Jiménez(publicado en la nueva españa)
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